Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

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La zanahoria, el huevo y el café

Aprender jugando

Un concinero vio muy triste a su hija, al preguntarle el por qué de su tristeza, ella le comentó algunos problemas que la agobiaban.

El cocinero le pidió entonces que le ayudara en la cocina. Le pidió que pusiera tres recipientes con agua al fuego. En el primero el colocó una zanahoria, en el segundo un huevo y le pidió que ella agregara unas cucharaditas de café en el tercer recipiente.

Cuando el agua de los tres recipientes hirvió, el cocinero sacó la zanahoria y el huevo de los primeros dos recipientes y le preguntó a su hija:

- ¿Qué ha padado con nuestros ingredientes?

- Bueno, la zanahoria se cocinó y su consistencia es ahora blanda, tenemos también un huevo duro y el café ya esta listo para servirse.

- Exacto - dijo el amoroso padre y prosiguió.- Vamos a suponer que el fuego y el agua son los problemas que se presentan en la vida, y los elementos que pusimos en los recipientes, las distintas clases de personas. Hay quienes que, como la zanahoria, se desmoronan ante la adversidad. Otros son como el huevo, se endurecen y la maldad aflora de su interior.

- Sin embargo, hay quienes son como el café y los problemas no afectan su esencia sinó que son ellos quienes transforman los problemas en oportunidades y fortalezas.

Moraleja

La felicidad no radica en la carencia de problemas, sinó en la capacidad de convertirlos en oportunidades.

Última modificación: 
30/09/2014